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Frank Zappa. Foto: Mark Estabrook.

“Religión malentendida” y obediencia: Frank Zappa ante el fundamentalismo mediático.



Lautaro Roig Lanzillotta

Universidad de Groningen



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Como es bien sabido, Frank Zappa fue un feroz crítico del fanatismo religioso, al que vinculó de manera constante con la censura, el antiintelectualismo y la influencia política de la Derecha Religiosa. Aunque sus intervenciones tuvieron lugar especialmente en la década de 1980, desafortunadamente, el siglo XXI ha visto confirmarse muchas de sus advertencias. En el contexto de los continuos ataques a las universidades en Estados Unidos y de la creciente influencia de la derecha evangélica sobre la política interior y exterior del país, la denuncia de Zappa de una “teocracia fascista,” durante el famoso debate de Crossfire (1986),[1] resulta sorprendentemente profética: cuando un código religioso se convierte en ley, las libertades civiles y la libertad de expresión corren grave peligro.


El álbum de Zappa You Are What You Is, grabado entre julio y agosto de 1980, refleja con claridad el contexto cultural de esta crítica. A lo largo del disco, Zappa satiriza todo el ecosistema social estadounidense, ofreciendo una crítica devastadora de los medios de comunicación, la política y la religión. Es esta última dimensión la que me interesa aquí, ya que la trilogía —“The Meek Shall Inherit Nothing”, “Dumb All Over” y “Heavenly Bank Account”— articula un ataque sólido y bien estructurado contra el uso de la religión para alcanzar fines económicos y políticos. Consideradas en conjunto, estas canciones trazan tres dimensiones interrelacionadas del argumento de Zappa en contra de la religión institucionalizada: la producción de sujetos pasivos mediante promesas de trascendencia, el cultivo del anti-intelectualismo como forma de control social y la mercantilización de la salvación en economías religiosas impulsadas por los medios de comunicación. En este sentido, el blanco de Zappa no es tanto la religión, en tanto que creencia o fe personal, como el autoritarismo y utilitarismo religioso; sobre todo, aquellas formas de discurso religioso que reprimen el pensamiento crítico y convierten la fe en un instrumento de poder político y económico. El blanco de la crítica de Zappa, por tanto, es la religión cuando funciona como sistema de poder económico y político.


En las páginas que siguen ofreceré una panorámica de la crítica de Frank Zappa hacia una religión malentendida, es decir, una religión que legitima la violencia y el anti-intelectualismo como armas para la destrucción del otro y se convierte en un dispositivo de obediencia y extracción económica. Zappa propone como alternativa, una ética mínima, no coercitiva, que supere la fundada en la censura y el dogma de un sistema teocrático, cuyo fin inmediato es el control económico y político. Tras esta breve introducción, en la primera sección me centraré en el contexto personal y social del músico; en la segunda ofreceré un acercamiento general a la crítica de la religión en la obra de Frank Zappa. La tercera parte se ocupa de la crítica más sistemática y estructurada del álbum You are What you Is. Estrechamente interrelacionados, tres temas del mismo, a saber: “The Meek Shall Inherit Nothing”, “Dumb All Over” y “Heavenly Bank Account,” enuncian los tres aspectos fundamentales de la crítica zappiana a la religión: a) el generar obediencia mediante promesas escatológicas; 2) el anti-intelectualismo como forma control cultural; 3) explotación económica y mediática de la fe. Cerraré mi contribución con algunas conclusiones.



El contexto de la crítica de la religión de Frank Zappa


Hijo de padres católicos sicilianos, Frank Zappa crece en un ambiente cristiano practicante. Tanto su padre, profesor de historia en una escuela jesuita, como su madre, fiel devota, educan al joven Frank Vincent Zappa en la fe católica. En su autobiografía, Zappa describe este período de su vida como “going to church all the time and kneeling down a lot” (“yendo a la iglesia de continuo y arrodillándose un montón” ).[2] Su paso por la enseñanza en la escuela parroquial será decisivo para la formación de su opinión sobre la religión malentendida en general y del cristianismo en particular, pues lo expone a dos temas que articularán, años más tarde, su ataque contra la iglesia: la falsa moral, basada en el dualismo antropológico típico de un sistema de justicia teísta y el obsesivo ataque a la búsqueda del conocimiento. Por un lado, el joven Zappa aprende de las monjas acerca de los horrores del infierno, y cómo los pecadores reciben merecido castigo.[3] Por otro, escucha sermones sobre la prohibición, impuesta a Adán y Eva, de tocar el árbol del conocimiento del bien y del mal y su consecuente expulsión del jardín de Edén.[4]


Hasta los dieciocho años, sin embargo, Frank Zappa parece haber aceptado esta dinámica familiar sin grandes problemas. No puede saberse con certeza qué lo lleva a distanciarse cada vez más de la fe de sus padres. En una entrevista ofrecida en 1967, Zappa atribuye su alejamiento del catolicismo a su interés en el budismo zen.[5] En entrevistas de años posteriores, sin embargo, Frank Zappa racionalizará su decisión apelando a la obsesiva disciplina, a la morbosidad irreflexiva del cristianismo o a su historia de injusticias, sangre y crímenes.[6] Es probable, sin embargo, que la misma se deba más a su espíritu rebelde, inconformista y heterodoxo, que se manifiesta ya en su adolescencia. En cualquier caso, Zappa la atribuye a una toma de consciencia que lo lleva a rechazar lo que, hasta entonces, había aceptado como norma. En una de las muchas entrevistas ofrecidas, Zappa describiría este momento como iluminación, siguiendo, no sin sorna, el modelo frecuente en narrativas de conversión:


Suddenly, the light bulb went on over my head. All the mindless morbidity and discipline was pretty sick — bleeding this, painful that, and no meat on Friday. What is this shit?[7]


De repente, se me encendió la bombilla. Toda esa morbosidad irreflexiva y esa disciplina eran bastante enfermizas: sangrar por esto, dolor por aquello, y nada de carne los viernes. ¿Qué diantres es esto?



Tres aspectos de la religión cristiana articulan esta toma de conciencia: la noción de culpa heredada característica del cristianismo, su visión de la vida como un valle de lágrimas, y el falso ascetismo que mortifica el cuerpo concebido como algo ajeno al yo.



La crítica de las religiones en la obra de Frank Zappa


A pesar de ser su contexto más inmediato y de tener conocimiento del mismo desde dentro, el catolicismo no es el único blanco de la crítica zappiana. Judaísmo, catolicismo, evangelismo, y las religiones orientales reciben, por igual, la sátira del músico, ya sea dirigida al grupo religioso como tal o al grupo étnico detrás del mismo. Éste es el caso de su canción “Jewish Princess,” en el álbum Yeikh Sherbuti de 1979.[8] En ella, usa el estereotipo, bien extendido en la cultura popular de los años 60 y 70 del pasado siglo, de la “Jewish American Princess,” que funcionó como caricatura de feminidad judía de clase media/alta, en tanto que consumista, “mimada”, centrada en las apariencias y, a veces, en la “manipulación” sexual.[9] Ante las acusaciones de la Anti-Defamation League, de extender y potenciar un “estereotipo antisemita” y la exigencia de una retractación pública, Zappa lo rechazó, aduciendo que sólo satirizaba un tipo social existente.


Lejos de retractarse, tal como diversos sectores sociales reclamaban, al año siguiente Frank Zappa publica “Catholic Girls,” en el Acto primero de Joe’s Garage,[10] en que ahora hace homenaje al estereotipo que había vivido muy de cerca, el de las “Italian princessess.”[11] La sátira continúa, pero ahora se dirige hacia el núcleo mismo de la moral cristiana, criticando la represión sexual que da lugar a la transgresión y promiscuidad de las colegiales católicas y que lleva a Mary, protagonista junto a Joe del álbum, a convertirse en el opuesto del ideal virginal que su nombre representa.[12] La gran abundancia de referencias satíricas al catolicismo en Joe’s Garage muestran que la sátira religiosa de Zappa no se limita a una confesión particular, sino que apunta a un mecanismo cultural más amplio: la instrumentalización social de la moral religiosa.


Junto a la doble moral, otro de los objetivos predilectos de los ataques al cristianismo es su desprecio consciente del conocimiento. Frank Zappa ve una relación intrínseca entre la teología cristiana y la mentalidad estadounidense. En una famosa entrevista ofrecida a Bob Marshall en 1991, Zappa recurre al mito de la caída del paraíso para afirmar que la tradición anti-intelectual norteamericana se remonta a los orígenes de la nación, a los tiempos coloniales, y que la misma puede retrotraerse a la concepción cristiana que atribuye el conocimiento al diablo:[13]


When Adam and Eve were in the garden, how did we get in trouble? It wasn’t because it was an apple, it was the fruit of the tree of knowledge, so the essence of Christianity is, nobody gets to be smarter than God, and access to knowledge and ownership of knowledge damns you. Knowledge itself is the work of the devil. We must not have knowledge, and what leads to knowledge? Information. Nip it right there, nip it in the bud.


Cuando Adán y Eva estaban en el jardín (de Edén), ¿cómo fue que nos metimos en problemas? No fue por una manzana; sino por el fruto del árbol del conocimiento. Así, la esencia del cristianismo es que nadie puede llegar a ser más inteligente que Dios, y el acceso al conocimiento y la posesión del conocimiento te condenan. El conocimiento mismo es obra del diablo. No debemos tener conocimiento;… ¿y qué conduce al conocimiento? ¡La información! Hay que cortarlos de raíz, atajarlos desde el principio.



La crítica del evangelismo cristiano se centra, por otro lado, en el uso de la religión como arma de poder económico y político. Además del caso concreto de You Are What You Is, que comentaré más adelante, el álbum Broadway the Hard Way abunda en referencias explícitas: a Pat Robertson en “When the Lie’s So Big,”, el reverendo Jesse Jackson en “Rhymin’ Man” y Jimmy Swaggart en “Murder By Numbers” y en “What Kind of Girl?” La crítica se dirige a la avaricia de su explotación de la fe de sus oyentes y la sátira se centra en la contradicción entre lo que predican y lo que realizan. 


También las religiones orientales fuero blanco de su sátira, aunque aquí no se centra tanto en su característica búsqueda espiritual, sino en la contradicción de buscar una experiencia mística en el medio de la sociedad norteamericana. Ya el álbum We’re Only In It For the Money incluía hasta dos canciones que se cebaban en individuos a la búsqueda de experiencias transcendentales superficiales.[14] Una de ellas es “Who Needs the Peace Corps?,” escrito en clave satírica, desde la perspectiva de un “falso hippie fumeta” que adquiere abalorios, plumas, campanillas y “un libro sobre folclore indígena”, para irse a San Francisco en busca de comunión espiritual con las bandas psicodélicas.[15] La otra “Absolutely Free” que incluye una crítica de la búsqueda de experiencias extracorporales (out-of-body experiences). Es en “Cosmik Debris,” en el álbum Apostrophe (1974), sin embargo, donde encontramos la mayor crítica de las religiones orientales. En la misma, el gurú de turno, el “Mystery Man,” ofrece al narrador de la canción alcanzar el nirvana “tras el pago de la suma correspondiente” (nominal service charge), algo que éste rechaza junto con las medicinas holísticas, bolas de cristal, swamis, gurús, y su lenguaje absurdo u oscuro (mumbo jumbo). También aquí, por tanto, la religión se convierte en objeto de consumo, aprovechado por algunos para rédito propio.



Un caso específico: You Are What You Is


La literatura especializada suele centrarse en la trilogía “The Meek Shall Inherit Nothing,” “Dumb All Over” y “Heavenly Bank Account,” del álbum You Are What You Is, como el ejemplo por excelencia de la denuncia de Frank Zappa de los excesos de la religión. Como hemos visto, sin embargo, dicha denuncia hacia las religiones se encuentra dispersa en toda su obra, aunque es cierto que la trilogía proporciona un cuidado ataque al avance de la derecha evangelista en los EEUU de los años 70 y a su creciente influencia en el mapa político del país norteamericano. En lugar de tratar las tres canciones en bloque, me centraré primero en sus características individuales, para solo entonces intentar una explicación de conjunto.



 

 

Portada del álbum You are what you is.

Lanzado en septiembre de 1981, You Are What You Isdebe entenderse en el ámbito del auge de la derecha cristiana y su afianzamiento como bloque político en EEUU (1979–1981). Tras haberse ido infiltrando de forma lenta pero ininterrupida en el mapa político estadounidense, ya desde la época de Truman, es en la década de 1970 cuando el evangelismo empieza a recoger los frutos politicos y económicos: Billy Graham es invitado asiduo a la Casa Blanca; Hal Lindsey publica su famoso libro The Late Great Planet Earth(“La agonía del gran planeta Tierra” 1970) que tanto influiría en la mentalidad evangelista de la época. En 1971 el televangelista Jerry Falwell funda el Lynchburg Bible College, que se convertiría más tarde en la Liberty University, Universidad fundamentalista cristiana que dirigirá hasta su muerte. Al mismo tiempo, en las elecciones norteamericanas de 1976 solo contienden candidatos con un fuerte trasfondo religioso. Baptistas, presbiterianos, metodistas, epicopalianos y católicos luchan por el gobierno y aunque gana el demócrata Jimmy Carter, de denominación baptista “born-again,” el descontento evangélico con su gobierno generará una reagrupación religiosa en torno al partido republicano. En 1979, Jerry Falwell funda Moral Majority, destinada movilizar a los evangélicos conservadores en torno a una agenda ultraconservadora (aborto, escuela, sexualidad), cuya influencia perdura visiblemente en la sociedad norteamericana.


Entre 1979 y 1981, en el umbral de la era Reagan, se consolida en EEUU una nueva alianza entre religión mediática, agenda política y cultura de masas, donde el discurso moral circula cada vez más como espectáculo y como herramienta de movilización. En ese marco, You Are What You Is(1981) no es una mera colección de canciones provocadoras, sino, más bien, un diagnóstico satírico de mecanismos concretos de control desarrollados por la alianza entre religión y poder politico. En primer lugar, están las promesas escatológicas, que ofrecen una compensación en el más allá, pero exigen obediencia estricta a las leyes de la maquinaria de la teocracia institucionalizada. En segundo lugar, el anti-intelectualismo, que vuelve sospechosos el pensamiento y la crítica, y santifica la censura y la mediocridad en aras del control de la opinion pública, para el establecimiento del pensamiento único. En tercer lugar, por fin, y la utilización de la fe para la creación de un circuito de dinero e influencia.


En este sentido, tres de los temas incluidos en este álbum, a saber: “The Meek Shall Inherit Nothing”, “Dumb All Over” y “Heavenly Bank Account,” no repiten la misma denuncia, sino que la despliegan en tres registros complementarios, articulando tres perspectivas características de la religión tal como Zappa la concibe en la sociedad norteamericana: promesa y premio, creencia y violencia, negocio y poder. Creo que esta trilogía construye una crítica coherente de la “religión malentendida” como dispositivo cultural que legitima la dominación—sea por promesas, por guerra santa o por mercantilización—y que, al hacerlo, revela también las condiciones políticas y mediáticas que la vuelven eficaz. Así, la sátira de Zappa no se limita a escandalizar: intenta hacer visible el engranaje que conecta creencia, autoridad y obediencia en el contexto estadounidense de finales de los 1980s.


El tema “The Meek Shall Inherit Nothing,” se centra en las falsas promesas con que estos magnates de la religión suspenden el pensamiento. En efecto, cuando los predicadores mediáticos y redes religiosas se vuelven actores culturales masivos y el “ministerio religioso” negocio, la promesa bíblica de que los “humildes heredarán la tierra” suena a broma. La canción se abre con las siguientes palabras:


Algunos se toman la Biblia

al pie de la letra

cuando dice que los mansos

heredarán la Tierra.

Pues bien, oí que algún jeque

compró Nueva Jersey la semana pasada,

y vosotros, tontos, no vais a heredar nada.


Quienes heredan la tierra son los que detentan el poder económico y político, como bien resumen las palabras: “Well, I heard that some sheik Has bought New Jersey last week 'N you suckers ain't gettin' nothin'.” La “herencia” prometida es una fantasía cuando el poder real opera a través del dinero y las propiedades. Las difíciles circunstancias vitales llevan a muchos a recurrir a estos comerciantes de la religión con la esperanza de mejorar su situación. Tales esperanzas, sin embargo, son más que vanas:


Dices que tu vida es un mal negocio
Y que estás entre la espada y la pared.
Sin embargo, gente, (con ellos) ni siquiera Tenéis un negocio que valga la pena,
Porque lo que hacen

En Washington
Es cuidar al NÚMERO UNO,
Y el número uno no eres tú;
Ni siquiera eres el número dos.


Pero esto no es lo peor. La suspensión del pensamiento crítico, por medio del adoctrinamiento y el bombardeo televisivo, hace que los ingenuos acepten todo, incluso lo que parece contradecir el espíritu mismo de la Iglesia:


Esos “Jesus Freaks”…

La verdad es que son simpáticos, pero

Las estupideces en que creen

Les ha bloqueado el pensamiento.

Y no les importa

cuando la iglesia se lleva su tajada.

¡Qué desolador es tener tanta nada!

“Dumb All Over,” por su parte, se centra en la violencia de la religión, oculta bajo una falsa moralidad y aparente humildad. Es verdad que el papel del televangelista también aparece aquí, al final de la canción, pero el objetivo del motivo no es aquí la crítica del mercantilismo de su oferta religiosa, sino el despiadado dualismo antropológico, la división de la humanidad en buenos y malos, que guía su moral y su credo, y que justifica la destrucción del otro. El comienzo de la canción es claro al respecto:


Sea quien sea que seamos,

De dondequiera que vengamos,

Ya deberíamos haber notado

Que nuestro comportamiento es estúpido.

Y si esperamos que

Nuestras posibilidades mejoren,

Va a hacer falta mucho más

Que intentar eliminar

A la otra raza,

O al otro “lo que sea”

Por completo de la

Faz del planeta.


La canción aparentemente ataca “El Libro,” a saber, sus “necias reglas de tiempos antiguos,” pero en seguida vemos que, en realidad, el foco está en su crueldad, oculta, sin embargo, bajo la apariencia de una moral cristiana basada en el amor al prójimo:


No puedes gobernar un país

Con un libro de religión,

Ni con un montón,

Ni con un puñado, ni con un ápice

De reglas necias

De tiempos antiguos,

Creadas para haceros sentir genial,

Mientras doblegas, impalas

Y mutilas

E esos infieles

De un estado limítrofe.


“No se puede gobernar un país con un libro de religión” es, en efecto, la tesis que abre la sección, pero el énfasis está en que esas “normas anticuadas” se movilizan en aras de la destrucción del otro, para justificar la tortura y la mutilación. La moral cristiana que debería promulgar el amor al prójimo se instrumentaliza, así, como una licencia para la crueldad. El adjetivo del título, “Dumb” (“estúpido”), no parece referirse tanto a un bajo coeficiente intelectual cuanto al carácter autodestructivo de una racionalidad que abdica del juicio y se refugia en la obediencia: “lo dice el libro” reemplaza la deliberación y convierte la moral en consigna. Si la historia no parece ayudarnos a ver que el sectarismo, los chivos expiatorios y la violencia nunca han conducido a nada, al menos debería hacernos patente que nos repetimos y nos comportamos siempre igual: detrás de diferentes grupos, etnias o religiones, reaparece la misma brutalidad, amparada ahora por la certeza de estar cumpliendo órdenes.


Finalmente, tenemos “Heavenly Bank Account,” cuyo título no deja lugar a dudas: se centra en la estafa que supone el tele-evangelismo. La religión no es aquí atacada en sí misma, sino en tanto que máquina mediático-empresarial-política que convierte miedo, culpa y esperanza en ingresos, y luego santifica esa extracción como “órdenes de Dios.” Las primeras líneas del tema, que avisan a los oyentes contra esta lacra, se cierran con el aviso: “recuerda que hay una gran diferencia entre arrodillarse y bajarte los pantalones” (“remember: there is a big difference between kneelin' down and bendin' over”).

Es la parte central la que desarrolla la crítica del televangelista, primero desde el punto de vista de su avaricia; luego, desde el de la manipulación política:


Tiene veinte millones de dólares

En su cuenta bancaria celestial,

Todo sacado de esos tontos que “renacieron”.

Oh, sí, oh, sí.

Tiene siete limusinas y un avión privado,

Todo para uso de sus amigos especiales.

Oh, sí, oh, sí.

Tiene trajes de mil dólares y una corbata Wembley;

A las chicas les encanta sobársela mientras él está al [teléfono.

Oh, sí, oh, sí.



En lo que a la manipulación política se refiere, el texto es también claro. El siguiente pasaje retrata al televangelista como un personaje “respetable,” con acceso al congreso y a las redes de poder, que usa la religión para hacer negocios. La opacidad financiera dificulta que el IRS (Internal Revenue Service o “Hacienda Pública”) encuentre “dónde está el truco,” mientras la Biblia se convierte en guión del showbiz (“mundo del espectáculo”). El cierre es sarcástico: la impunidad se sostiene fingiendo inocencia y contando con la credulidad del público:



En la Cámara de Representantes es un tipo “guay”;
Cuando da las gracias, no está solo.
Está haciendo negocios, sí; negocios de verdad.

El fisco no logra determinar dónde está el truco.
Con la Biblia en la mano,
es fácil fingir que estás en el mundo del espectáculo.
(¡Y uno, y dos, y…!)

No lo van a coger; nunca lo van a coger
Por los chanchullos que hizo (ja-ja-ja-ja).
En casos como este,
lo mejor es hacerse el tonto. (¡Doh!)




En conjunto, podemos observar que la trilogía ofrece una crítica demoledora de la obediencia que reclama la religión mediática: Si “The Meek shall Inherit Nothing” se centra en la obediencia conseguida por medio de falsas promesas, “Dumb All Over” analiza cómo dicha obediencia legitima la violencia, al enunciar la división entre buenos y malos como justificación de la violencia. Finalmente, en “Heavenly Bank Account,” la obediencia debida al credo se ha convertido en dinero y poder. En la visión de Frank Zappa, estos tres mecanismos se refuerzan mutuamente.



Conclusiones


Es hora de ofrecer algunas conclusiones. Para Frank Zappa, la religión se vuelve problemática cuando deja de ser una convicción personal y se transforma en dogma, en herramienta de control político y económico, lo cual contribuye, además, a la desaparición gradual de una división clara entre iglesia y estado. Su crítica de la religión se centra en tres pilares:


  1. Dogmatismo:El ataque de Zappa va dirigido contra las formas autoritarias y dogmáticas de religión, no contra la religión o creencias personales. Denuncia a aquellas religiones que exigen obediencia, eliminan la crítica y convierten la moral religiosa en norma pública.
  2. Anti-intelectualismo: Zappa rechaza la suspensión del pensamiento crítico pregonada por algunos líderes religiosos y ataca a aquellos que, en nombre de la religión, organizan una cruzada contra el conocimiento y la educación.
  3. Instrumentalización de la religión:es quizá este último aspecto el determinante en la crítica de Zappa, que se burla de los predicadores mediáticos y de la mercantilización de la salvación. La sátira, sin embargo, es amarga, pues presenta la religión televisiva como economía del espectáculo, con su manipulación del miedo a lo imprevisible de la existencia humana para la producción de beneficios económicos. Zappa denuncia, asimismo, la creciente influencia de la derecha evangélica, que afectaba a la política interior y exterior estadounidense. Junto a la censura del puritanismo moral y su amenaza a la libertad de expresión en el contexto nacional, la intervención evangélica modela el papel geopolítico del país, extendiendo nociones míticas, características de las escrituras, a las relaciones internacionales.


La crítica de Zappa no constituye una teoría sistemática de la religión, pero sí identifica con notable claridad tres dinámicas recurrentes de la religión institucionalizada. Las palabras pronunciadas por Frank Zappa en el famoso programa Crossfirede 1986 hablan, creo, por sí mismas:


The biggest threat to America today is not communism. It’s moving America toward a fascist theocracy. And everything that’s happened under the Reagan Administration is steering us right down that pipe.[16]


La mayor amenaza para Estados Unidos hoy no es el comunismo. Es empujar a Estados Unidos hacia una teocracia fascista. Y todo lo que ha ocurrido bajo la Administración Reagan nos está conduciendo exactamente en esa dirección.



Para Zappa, el mayor peligro para los EEUU no estaba en el comunismo, sino en la teocracia fascista que se estaba instalando ya en la sociedad americana. Creo que los últimos acontecimientos en la escena geopolítica no hacen más que destacar el acierto del análisis que, entre bromas, hiciera el músico hace ya cuatro décadas.



NOTAS


[1]Robert Novak (host), CNN Crossfire(March 28, 1986).


[2]Frank Zappa & Peter Occhiogrosso, The Real Frank Zappa Book(London, 1989) 18.


[3]John Swenson, “America’s Weirdest Rock Star Comes Clean,” High Times, March 1980: “They [the nuns] would flip the page back and show you the fire and monsters and shit in there (scil.in hell) that could happen to you if you do all this stuff”.


[4]Guccione, Jr., Bob, “Signs of the Times,” interview with Frank Zappa, Spin, July 1991: “To the right-wing guys, there’s nothing more dangerous than free access to information. And you know where that stems from? It stems from the beginning of Christian theology. When Adam and Eve were in the garden, how did we get in trouble? It wasn’t because it was an apple, it was the fruit of the tree of knowledge, so the essence of Christianity is, nobody gets to be smarter than God, and access to knowledge and ownership of knowledge damns you. Knowledge itself is the work of the devil. We must not have knowledge, and what leads to knowledge? Information. Nip it right there, nip it in the bud”.


[5]Anonymous 2, East Village Other(1967), at http://afka.net/Articles/1967-03_IT.htm[accessed 06-03-2026].


[6]Matthew Collings (Presenter), BBC2 Late Show Special Broadcast (December 17, 1993), at http://www.youtube.com/watch?v=HV1YaBxhewE [accessed 5 January 2012].


[7]Palabras de Zappa al periodista David Sheff, “The Playboy Interview,” Playboy Magazine (May 2 1993) 55–73, at 18. Véase Kevin Corrier, The Dangerous Kitchen. The Subversive World of Frank Zappa(Toronto, 2001) 23; véase también Paul Carr, Frank Zappa and the And(London and New York: Routledge) 50.


[8]Frank Zappa, Sheik Yerbouti, Zappa, SRZ 2-1501 (1979).


[9]See Neil Slaven, Electric Don Quixote: the Definitive Story of Frank Zappa(New York, Omnibus Press, 1996) 222.


[10]Frank Zappa,Joe’s Garage, Act I.


[11]David Sheff, “The Playboy Interview”.


[12]Kevin Seal, “Zappa and Religion: Music is the Best,” en Paul Carr, Zappa and the Add(New York, 2013) 49-66, esp. 53-54.


[13]Bob Marshall, Carolyn Dean, and Gerald Fialka, interview with Frank Zappa, “Statistical Density,” T’Mershi Duween 18 (April 1991), interview conducted October 21–22, 1988, transcript. Citado por Courrier, Dangerous Kitchen, 23, como sigue: “This country has an anti-intellectual history that goes back to the first bundling board. You know, thinking is bad for you. As a matter of fact, you can trace it back to the beginning of Christian doctrine. The whole foundation of Christianity is based on the idea that intellectualism is the work of the Devil”.


[14]The Mothers Of Invention, We’re Only In It For The Money, Verve, V6-5045 (1968).


[15]Kevin Seal, “Zappa and Religion,” 61.


[16]Robert Novak (host), CNN Crossfire(March 28, 1986).