PROSA POÉTICA



Manual de calibración temporal para usuarios sensibles


Para un funcionamiento óptimo y la calibración precisa de su percepción del devenir, es imprescindible que disponga de ambos ojos; en su defecto, un solo ojo será suficiente para atisbar la tragedia.


  1. Adquisición del instrumento: Hágase con un reloj de cualquier tipo —ya sea un cronógrafo de pulsera, un pesado péndulo de pared— o, a falta de estos, salga a un punto lo suficientemente iluminado para observar con un incisivo detenimiento cómo las sombras proyectadas a su alrededor devoran el espacio.
  2. La inmersión lumínica: Sumérjase en aquella bañera anodina que desborda rayos luminosos y déjese abrazar por la agonía fotónica. Sienta cómo cada haz penetra su dermis y tome conciencia de la simbiosis entre su carne y la dopamina que segregan aquellos intrusos.
  3. La obsesión necesaria: Es vital que no descuide al tiempo. Deberá invocarlo en su pensamiento cada día, contemplando cómo su paso causa estragos ineludibles en todo lo que le rodea. No se alarme; la destrucción es el único uso normal de la existencia.
  4. Servicio técnico: Para consultas o desajustes existenciales, llame a quien posea una hora acorde con la establecida por la multitud de los que habitan horas distantes.


Advertencia: No confundir con el espacio. De cometer este error ontológico, matricúlese inmediatamente al próximo curso de física teórica que imparta la universidad más cercana.



Francisco Cayuelas Carbonell