
Nick Cave. Foto: Raph PH.
Los judas: Nick Cave a propósito de Jubilee Street
Israel Muñoz Gallarte.
Universidad de Córdoba
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Introducción
En cuanto a los críticos musicales y sus adeptos, parecería que detectar la supuesta traición de algunos músicos con respecto a su estilo musical significaría algo parecido a domesticar a la bestia: – qué grande es Bob Dylan y, sin embargo, qué enorme error fue abandonar el folk y su guitarra acústica por el rock eléctrico y una Fender Stratocaster tras el festival de Newport, Jamzone, del ‘65. Casi en los mismos términos se aduce lo mismo con respecto al alejamiento del folk acústico y minimalista tras otro más moderno y sintético por parte de Leonard Cohen en los ‘80. Así, se cuenta una pléyade de artistas: Metallica traicionó al trash metal en los ‘80 por un hard rock más directo a partir de su Black Album del 91; en nuestras fronteras, Extremoduro, con el recientemente fallecido Robe a la cabeza, descartó el crudo rock transgresivo a partir de Agila (1996) por otro menos contestatario y más lírico, etc. Todos ellos, casi por capricho, han interpretado el papel de modernos judas, traidores de su esencia, de su música y de sus seguidores por treinta monedas que se pueden resumir en cuatro palabras: ‘se han vuelto comerciales’.
Nick Cave no es una excepción a este principio aparentemente inexorable. Tanto es así que algunos críticos, como Roland Boer y John H. Baker[1], sitúan con precisión el camino de Damasco y la aparición del Mesías a Cave: en 1997 el cantante dejó la heroína, lo que, en su opinión, marcó literalmente su Antiguo Testamento (AT), durante los ‘70 y ‘80, y, a partir de los ‘90, su Nuevo Testamento (NT).
La presente aportación parte de tres esbozos sobre la relación de Nick Cave con el cristianismo, para centrarse en el análisis de "Jubilee Street", cuarta canción de su disco de 2013 Push the Sky Away, desde una perspectiva propia de los estudios filológicos y religiosos. Las conclusiones consecuentes intentarán presentar una interpretación de la canción, en la medida de nuestras posibilidades, y posicionarse sobre esta idea preconcebida de la conversión de Cave desde los años ‘90.

Portada del álbum Push the sky away.
Cristianismo y Cave: Tres trazas desordenadas
En mi opinión, analizar la vida y obra de Nicholas Edward Cave y su relación con el cristianismo sugiere un símil actual que podría explicarlo: Cave parece un comprador que curiosea en un centro comercial de ideas y el cristianismo es como el hilo musical que asciende o desciende en intensidad dependiendo de a qué tienda se acerque[2].
Quizá fuera poco apreciada la temática cristiana por el público que abarrotaba los escenarios de Melbourne y Londres para escuchar las primeras bandas post-punk del casi veinteañero Cave, The Boys Next Door (1973/4-80) y The Birthday Party (1980-83)[3]. Su música en ese momento se ha definido como “romperte los dientes” – la posterior, la “ceremonia previa a romperte los dientes”[4] – y, sin embargo, ahí están de manera recurrente los motivos cristianos. Sirva de ejemplo el tema "Tupelo" (1982), en el que la imaginería propia del apocalipsis crea el oscuro escenario:
Una gran nube negra viene (...)
Viene hacia Tupelo
Allá en el horizonte (...)
Se detuvo en el poderoso río (...)
Y succionó la maldita cosa hasta secarla (...)
El trueno lejano retumba
Retumba hambriento como la Bestia
La Bestia viene, viene bajando (...)
Rumbo a Tupelo
Después, la letra construye el momento de un segundo nacimiento tras el fallecimiento del primer hermano:
En una choza de tablas con techo de lata
Donde la lluvia caía a golpes y se filtraba dentro
Una joven madre congelada sobre un suelo de cemento
Y una botella y una caja y una cuna de paja (...)
Bueno, el sábado da lo que el domingo roba
Y un niño nace tras los pasos de su hermano
El domingo por la mañana el primogénito muerto
En una caja de zapatos atada con una cinta roja
A pesar de estos inicios, igual de tenebrosos que en el relato neotestamentario, Cave concluye la canción glorificando a la figura del segundo nacido mediante la repetición de “El Rey caminará por Tupelo / El Rey caminará por Tupelo / Y cargará el peso de Tupelo / Y cargará el peso de Tupelo”, asimilando, en definitiva, la figura de un Jesús naciente y sufriente a la del rey nacido en Tupelo tras la muerte de su hermano gemelo, Elvis[5].
No obstante, el cristianismo no es sólo un escenario o color con el que teñir algunas canciones, sino que el líder de The Bad Seeds se muestra como un lector profundo. Así, en la reveladora introducción que Nick Cave compuso a la versión del evangelio de Marcos para la editorial Canongate Books (2011) explica[6]:
Un día conocí a un vicario anglicano y me sugirió que dejara descansar el AT y leyera en cambio el Evangelio de Marcos. Yo no había leído el NT en ese momento porque el NT trataba sobre Jesucristo, y el Cristo que recordaba de mis días como niño del coro era ese individuo húmedo, demasiado amoroso y descolorido que la Iglesia predicaba. Pasé mis años de preadolescencia cantando en el coro de la Catedral de Wangaratta e, incluso a esa edad, recuerdo pensar lo flojo y blandengue que era todo aquello. La Iglesia Anglicana era el descafeinado de la adoración y Jesús era su Señor. —¿Por qué Marcos? —pregunté. —Porque es corto —respondió.
Su lectura no sólo de Marcos, sino de todo el NT es personal e íntima, en cuyas páginas encuentra a un protagonista que resuena con fuerza también en sus letras, la del solitario incomprendido, perdedor y marginado que, a pesar de todo, entrega su vida por los demás o por sus ideas a contracorriente, un cabeza de turco. El universo de Cave, a su vez, es esencialmente violento y/o decadente – 63 muertes violentas coronan Murder Ballads (1996). En esta línea se puede hacer la lectura de "Dig!!! Lazarus Dig!!!" (2008), cuya letra remite necesariamente a la figura neotestamentaria. Ahora el protagonista es un tal Larry, aspirante a artista, que, sin embargo, acaba “En una fila de sopa / Un drogadicto / Un esclavo / Luego la prisión / Luego el manicomio / Luego la tumba”. Acaba, con todo, aceptando el consejo que da título a la canción y sirve para el estribillo: “cava, Lázaro, cava” tu misma tumba.
Ese conocimiento profundo de las sagradas escrituras, en definitiva, es el que permite a Cave deconstruir el mito cristiano para reconvertirlo en algo nuevo en sus creaciones artísticas, algunas veces con admiración o compasión y melancolía, pero otras con rebeldía o aún con un tono cómico-burlesco difícil de igualar. Una anécdota ilumina este punto a la perfección: el 2000 fue un buen año para el cine internacional. Se estrenaron Tigre y Dragón, Traffic, Erin Brockovich, Náufrago, Réquiem por un sueño y Casi Famosos, pero una película dominó la cartelera y la ceremonia de los óscar, Gladiator de Ridley Scott. Tanto fue el éxito de este peplum que muy pronto animó a los productores a crear una secuela. El oscarizado protagonista Russel Crowe tuvo un encuentro con su compatriota australiano Nick Cave – desconocemos la graduación de las bebidas que tomaron –, para encargarle el guión de la secuela. El Gladiator II que Cave escribió y que aún se puede consultar en la red[7] se enfrentaba a varios problemas esenciales, entre los que destacaba que el protagonista moría en los últimos compases del film, como recordamos, acariciando el trigal de una ensoñada Mérida para reencontrarse con su mujer e hijo asesinados. ¿Cómo solucionó este problema Cave? Comenzó el guión con Máximo Décimo Meridio en un trasunto de limbo al que acuden los dioses paganos preocupados: una nueva fe se mostraba como una amenaza que los debilitaba al perder a sus creyentes, con lo que pactan con Máximo resucitarle para, en efecto, asesinar a Jesucristo. No obstante, el plan da un giro cuando el protagonista es engañado, ya que, tras la figura del líder de la secta, no encuentra a otro sino a su mismo hijo también resucitado. Tras esto, Máximo se convierte en un guerrero eterno que participa en los grandes conflictos de la humanidad, tales como las cruzadas, la segunda guerra mundial y la guerra de Vietnam, para terminar como ejecutivo en el pentágono. El título propuesto por Cave no dejaba lugar a dudas: Christ Killer.
Desgraciadamente, Ridley Scott y Russell Crowe descartaron el guión y se optó por una segunda parte de Gladiator menos imaginativa. No obstante, su escritura deja clara la capacidad de Cave de abordar, incluso con un tono burlesco, el mito cristiano, deformando y reconstruyendo su historia para obedecer a las necesidades del artista.
Análisis de "Jubilee Street"
En este contexto, en el que queda demostrada la capacidad de Cave para recurrir a la retórica, los motivos y los personajes bíblicos para crear sus canciones, para hacer una profunda introducción de uno de los libros neotestamentarios o para mostrarse burlesco con la historia de la religión[8], es cómo, en mi opinión, debe escucharse "Jubilee Street" de Nick Cave & the Bad Seeds. La misma fue compuesta en 2013 en el sur de Francia, de donde proceden los niños que cantan el coro religioso que asciende al final[9]. Su título rememora una calle del Brighton en el que vive Cave, aunque el turista fetichista que buscara hacerse una foto allí no encontraría en la actualidad nada parecido, sino un tranquilo barrio británico con un Tesco Express, varias cafeterías, un Yo Sushi y la Jubilee Library[10]. De hecho, en una entrevista el mismo compositor explicaba que “puedo decir, de una manera bastante hermosa y serendípica, que la canción refleja cómo era Jubilee Street antes de que la regeneraran: un lugar muy sórdido y decadente”. Se trata, por tanto, de un espacio que sólo habita en la mente de Cave.
Pasemos a su análisis:
En Jubilee Street había una chica llamada Bee
Tenía una historia, pero no tenía pasado
Cuando la cerraron, los rusos se mudaron
Tengo demasiado miedo, demasiado miedo incluso para pasar caminando
"Jubilee Street" se inicia con la batería a un ritmo lento que pronto es acompañada por la guitarra de Warren Ellis iniciando las 18 notas que predominan a lo largo de toda la canción. La sección sirve para, a modo de prolepsis, resumir toda la historia: en Jubilee Street había una chica que se llamaba Bee, cuya historia y pasado se vieron truncados por unos rusos que, tras acabar con ella, se mudaron allí. El protagonista de la historia, que relata la narración en primera persona, admite que ni siquiera se atreve a caminar todavía por la zona a causa del recuerdo de lo ocurrido, algo que se irá desvelando verso a verso.
Ella solía decir:
Toda esa buena gente de Jubilee Street
Debería practicar lo que predican
Aquí están, practicando justo lo que predican
Esa buena gente de Jubilee Street
Y aquí estoy subiendo la colina
Empujando mi rueda del amor
Tengo amor en el estómago y un pequeño dolor
Y una catástrofe de diez toneladas en una cadena de sesenta libras
Y empujo mi rueda del amor por Jubilee Street
Ah, mírame ahora
La siguiente sección, que mantiene melodía y tempo, caracteriza la relación entre el protagonista narrativo y Bee, una prostituta. Irónicamente o quizá para marcar la ingenuidad de Bee, ésta se refiere, con una epanalepsis, a que la ‘buena’ gente que habita Jubilee Street debería actuar como predica y eso hace – una idea que se enfatiza en el NT, como en Rom 2,21-23, Sant 1,22, Mt 23,3, 1Tim 4,12. Esto implica que, puesto que se trata de una calle de prostitución, ni la gente es ‘buena’, ni lo que predican es correcto, ni tampoco lo es ella o su anónimo protagonista. Éste, por su parte, es descrito como un Sísifo disfrazado, encadenado a subir su particular rueda del amor, puro deseo carnal – marcado por los términos estómago y dolor –, que le lleva una y otra vez a la cumbre del apartamento de Bee, aun siendo consciente de que todo no es sino una catástrofe y una condena.
El último verso, de nuevo, a modo de prolepsis adelanta el final inesperado del protagonista, aunque mantiene la incertidumbre de la definitiva resolución del conflicto.
El problema era que tenía una pequeña libreta negra
Y mi nombre estaba escrito en cada página
Bueno, una chica tiene que ganarse la vida
Incluso en Jubilee Street
Yo estaba fuera de lugar y de tiempo, pasado de vueltas y fuera de mí
En Jubilee Street
Debería practicar lo que predico
El tempo se vuelve más rápido en esta tercera sección y acompañan a la guitarra y batería instrumentos de cuerda entre los que destaca el violín y un coro religioso suave. Aquí se explica el conflicto: como se intuía, la visita esporádica del anónimo protagonista a la casa de Bee se había convertido en un hábito que no podía evitar y cada encuentro, para su desgracia, estaba apuntado en su libreta. En efecto, nadie hace lo que predica en Jubilee Street y este verso, junto con el tono con que Cave interpreta el anterior “every page”, invita a interpretar que la intención de Bee era chantajear a su amante: “Well a girl's gotta make ends meet”. Enloquecido al ver que su acto puede salir a la luz, el protagonista reconoce que debería haber practicado lo que predicaba, justo lo contrario, recogiendo las palabras de Bee previas.
Estos días bajo al centro con corbata y frac
Llevo un feto con una correa
Ahora estoy solo, más allá de los reproches
Las cortinas están cerradas, los muebles se han ido
Me estoy transformando, estoy vibrando, estoy brillando
Estoy volando, mírame ahora
Estoy volando, mírame ahora.
La sección final supone la resolución del conflicto y vuelve sobre el inicio a modo de ringkomposition. El protagonista ya no va por Jubilee Street, sino que puede ir bien vestido al centro de la ciudad. El segundo verso abre una posibilidad que aparentemente añade aún más tragedia a la vida de Bee, dando a entender que el personaje masculino la había dejado embarazada, pero que ahora ya podía sacar ese problema hasta de paseo con una correa – o quizá ese feto simplemente sea el deseo carnal referido en “Tengo amor en el estómago y un pequeño dolor”. ¿Por qué? Porque, como sabemos, los rusos, a petición del protagonista o sin ella – esa disyuntiva no se resuelve en la canción –, acabaron con Bee y, con ella, la posibilidad de que se le hicieran reproches, pues nada, ni las cortinas, ni los muebles de su apartamento ni la libreta continúan en su sitio.
Se trata, con todo, de una soledad del protagonista victorioso, que explota en los últimos tres versos “Me estoy transformando, estoy vibrando, estoy brillando, / Estoy volando, mírame ahora”. Esa transformación, como la de la oruga que sale de la crisálida en forma de mariposa, se acompaña de un in crescendo en la música con predominio del coro religioso. Todo esto inspira el sentimiento de transcendencia, un estado catártico por la liberación de su cadena del deseo, de la posibilidad de ser expuesto y del posible embarazo de Bee; de su anterior yo, en definitiva. Jamás nadie sabrá que durante un tiempo no actuaba como predicaba.
Tanto la ambientación como los personajes principales se enmarcan a la perfección en el imaginario de Cave. La sordidez y decadencia de Jubilee Street es la escenografía perfecta en la que los dos personajes principales deambulan empujados aparentemente por la necesidad o el deseo hasta que una tragedia mayor pone solución al drama. Así, el anónimo protagonista interpreta una interesante paradoja de la religión cristiana. Si bien es cierto que la doctrina oficial es totalmente contraria a que se pueda alcanzar la salvación a través del pecado por sí mismo, la caída y la culpa del creyente, en algunos textos principalmente de corte filosófico, místico o simplemente literario, son los acicates imprescindibles para llegar a la redención.
La idea central es que el ser humano debe reconocer su pecado y arrepentirse necesariamente para obtener la gracia divina y, de ese modo, alcanzar la revelación que lleva a la salvación. En este sentido, Agustín de Hipona y Tomás de Aquino se refieren, por ejemplo, a la felix culpa, concepto con el que explican que Dios permita la existencia de males con la finalidad de provocar un bien mayor[11].
El proceso, no obstante, aparece con mayor claridad en el misticismo cristiano – apuntemos que Cave es admirador de San Juan de la Cruz[12] – y el gnosticismo[13], según las siguientes fases generales:
Este camino hacia la salvación aparece constatado, entre otros, por los llamados gnósticos libertinos, grupos cristianos de los siglos II y III d.C. que planteaban la necesidad de que los creyentes tuvieran una vida libre o incluso libertina para alcanzar la sabiduría, según han transmitido, de manera particular y con contradicciones, los Padres de la Iglesia. Así, por ejemplo, los cainitas de Epifanio se consideraban descendientes directos de Caín – figura también tratada, curiosamente, por Cave en "The Good Son", The Good Son (1990)[14] – y le alababan, al igual que a la mayoría de personajes que se habían enfrentado a Dios en el AT - Esaú, Coré y los sodomitas, etc. De estos, dice Epifanio[15]: “(scil. los cainitas) son amantes de la oscuridad e imitadores de personas perversas; por eso odian a Abel, pero aman a Caín y aplauden a Judas”. Los carpocracianos de Ireneo[16] llevaban una vida lujuriosa y realizaban todo tipo de acciones, negativas y positivas desde un punto de vista moral, en la idea de que haber vivido todo era justo lo que acabaría con su proceso de reencarnación. Finalmente, el que quizá sea el caso más curioso, los fibionitas también de Epifanio[17]. Estos celebraban todo tipo de actos litúrgicos que concentraban en una eucaristía comunal, en la que predominaban los actos sexuales orgiásticos realizados por los creyentes, casados y solteros, hombres y mujeres, que únicamente se cuidaban curiosamente de no provocar embarazos – como el protagonista de la canción –, pues, con ello, entendían que causaban la existencia de un nuevo ser que se vería obligado a la encarnación, como ellos. Además, según su concepción cosmológica, entendían que mediante esos actos litúrgicos pagaban el precio del peaje de los arcontes para ascender hasta el último de los 365 cielos y, así, alcanzar la salvación.
Conclusiones
Con todo, parece que Cave, con "Jubilee Street", se alinea con la idea de que la transformación puede nacer del abismo y la salvación no necesariamente de la pureza, sino del contacto con el pecado, el dolor, la culpa y el deseo extremo. No existe para Cave un Dios intervencionista – primer verso de "Into my Arms", The Boatman’s Call (1997) –, de modo que subyace una espiritualidad muy encarnada y humana, alejada de la doctrina cristiana predominante y más cercana a la idea del ‘pecador santo’[18]. Curiosamente, al alejarse de esa moral cristiana, se acerca a otros cristianismos heréticos y derrotados de los siglos II y III d.C. que testimoniaron, con mayor o menor verosimilitud, los Padres de la Iglesia.
Volvamos sobre la pregunta del principio: ¿Debe ser considerado Cave un Judas, junto al resto de traidores de la fe según los críticos musicales? Pues, según los parámetros de los críticos, sí. Cave es un artista que se ha mostrado ambivalente. Sin duda, ya no es ese joven que se dedicaba a insultar a la audiencia y no daba por bueno un concierto si no provocaba una bronca, aunque buena parte de las temáticas, motivos y atmósfera de entonces sobreviven de manera evidente en las letras actuales, quizá de un modo más narrativo[19].
Pero junto a él sería un judas cualquier otro artista que ha publicado más de un disco, más de un libro, más de un cuadro o fotografía, porque inexorablemente el ser humano cambia y evoluciona. Se puede especular sobre cuál es la causa: abandonar la heroína, una mudanza a otro país, cambios sociopolíticos, una crisis de fe, personal y familiar – o todas en conjunto –, aunque para saberlo sería imprescindible habitar en la mente del individuo y tomar sus mismas decisiones. De este modo, quizá la pregunta sea: ¿Hay una alternativa? Claro, convertirse en el Pierre Menard de Borges y obsesionarse tanto con escribir el Quijote de Cervantes, que finalmente reescribió cada capítulo, cada palabra y cada coma de igual modo.
NOTAS
[1]R. Boer, “Jesus of the Moon: Nick Cave’s Christology”, The Bible in/and Popular Culture: A Creative Encounter (Brill: Leiden-Boston, 2011), p. 127. Su argumento se basa en la introducción del mismo Nick Cave al evangelio de Marcos después citada, aunque evita todo análisis del contexto y la finalidad del mensaje - entre otros motivos, la diferencia entre persona y personaje en el caso de Cave. J.H. Baker, “There is a Kingdom: Nick Cave, Christian Artist?”, en John H. Baker, The Art of Nick Cave. New Critical Essays (Intellect: Bristol-Chicago, 2013), pp. 223-224.
[2]Este tema, que ocupa numerosas líneas y páginas, es resumido por Robert Eaglestone, “From Mutiny to Calling upon the Author: Cave’s Religion”, en K. Welberry & Tanya Dalziell (eds.), Cultural Seeds - Essays on the Work of Nick Cave (Ashgate: Farnham - Burlington, 2009), pp. 139-152. Como el mismo Cave afirma, no se le puede definir como ‘cristiano’ y, de hecho, se muestra preocupado por la deriva violenta y fanática que ha adquirido el cristianismo en la actualidad política; Baker, “There is a Kingdom”, p. 233. En este mismo enero de 2026 un seguidor le preguntaba a Nick Cave, a través de The Red Hand Files – auténtica mina para el lector interesado: “What will you pray for in the new year?”; a lo que respondía: “So, an ordinary, unremarkable, unwieldy, and somewhat incomplete prayer. A human prayer, though sometimes it can seem little more than a celestial shopping list. I am often left wondering if all this praying for the world truly makes a difference. I observe this troubled planet in its ceaseless unrest and see little evidence that it does. This can be deeply disheartening at times. However, the prayers for those I can directly impact seem like a different matter. Setting aside questions of whether there is a god and, if so, whether that god is actually listening, I believe it is at least beneficial to dedicate some time each day to silence, reflecting on those closest to me. This focused devotion becomes a form of worship, an unspoken spiritual bond that enriches my relationships and gives the prayer genuine value and utility beyond mere wishing”; The Red Hand Files, issue 349 (enero, 2026). Disponible en línea: https://www.theredhandfiles.com/what-will-you-pray-for-in-the-new-year/[última consulta 22/3/2026]. Véase, además, Sarah K. Balstrup, “Religion, Creative Practice and Aestheticisation in Nick Cave’s The Red Hand Files”, Religions, 11(6), 304 (2020), pp. 1-14.
[3]Sobre sendas formaciones, Boer, “Jesus of the Moon”, pp. 128-129. El documental de Ian White, Mutiny in Heaven: The Birthday Party (Cargo Films and Releasing: Australia, 2023) recoge de manera magistral esta época del artista.
[4]Podcast de Roberto Martínez, “La historia de Nick Cave en 14 canciones”, Bienvenido a los 90, programa 1012, min. 30. P.1012 - La historia de Nick Cave en 14 canciones. Disponible en línea: https://go.ivoox.com/rf/136687283[última consulta 22/3/2026].
[5]Sobre Elvis y Cave, véase N. Wiseman-Trowse, “Oedipus Wrecks: Cave and the Presley Myth”, en K. Welberry & Tanya Dalziell (eds.), Cultural Seeds - Essays on the Work of Nick Cave (Ashgate: Farnham - Burlington, 2009), pp. 153-166. También, Eaglestone, “From Mutiny to Calling upon the Author”, p. 146.
[6]En una entrevista de 2011, Cave, sin embargo, afirmaba: “I’ve always been more interested in the New Testament. Apart from very early on”; Baker, “There is a Kingdom”, p. 233. Boer, “Jesus of the Moon”, 127-130, también confirma que Cave ya había demostrado su interés en canciones previas: Nobody’s Baby now (Cave 1994b): “I’ve searched the holy books; I tried to unravel the mystery of Jesus christ, the saviour”; de hecho, propone que el final de su estancia en el Berlín previo a la caída del muro pudo ejercer, de algún modo, influencia en las letras de sus canciones, junto con el hecho de haber vivido la muerte prematura de su padre, cuando Cave contaba 19 años, y, de nuevo, la lucha contra el consumo de drogas (p. 130).
[7]Disponible en línea: https://www.scribd.com/doc/39980725/Gladiator-2-by-Nick-Cave. Véase también https://dangerousminds.net/comments/read_the_gladiator_2_script_that_nick_cave_wrote_for_russell_crowe/[última consulta: 22/3/2026].
[8]Robert Eaglestone, “From Mutiny to Calling upon the Author”, p. 140 define la religiosidad de Cave a partir de dos categorías: por un lado, como un ‘estilo de vida’, que, aún no siendo coherente, busca la coherencia, y, por otro, como un vocabulario o discurso al que recurre en busca de modelos, metáforas, modos de ver las cosas, etc.
[9]Sobre el proceso creativo de Nick Cave, véase el documental de Iain Forsyth y Jane Pollard, 20,000 Days on Earth (Reino Unido, 2014).
[10]Véase https://faroutmagazine.co.uk/brighton-street-nick-cave-most-anthemic-song/[última consulta: 22/3/2026].
[11]Agustín de Hipona., Enchiridion, VIII, 27; Tomás de Aquino, Summa Theologica, III, 1.3.
[12]Véase https://www.nickcave.com/news/new-single-long-dark-night-out-now/[última consulta: 22/3/2026].
[13]Baker, “There is a Kingdom”, p. 224-225, ve curiosamente al joven Cave como un gnóstico, aunque esta ideología se ajusta mayormente al Cave adulto creador de "Jubilee Street". De hecho, Cave hizo referencia al Evangelio de Tomás en el programa de radio “The Flesh Made Word”, BBC Radio 3 en 1996.
[14]Baker, “There is a Kingdom”, p. 228-229.
[15]Panarion, XXXVIII 2,6.
[16]Adversus haereses I 25,4.
[17]Panarion, XXVI 1-17.
[18]Véase Boer, “Jesus of the Moon”, 130 n. 5. Afirma Cave en una entrevista: “To me there are certain elements to the Christ story that are patently fiction: I don’t believe in the Virgin Birth and I don’t believe in the Resurrection... The story of Christ interests me in that it concerns a human being’s struggle with the concept of faith, which I, myself, feel very close to”. También, Eaglestone, “From Mutiny to Calling upon the Author”, p. 144.
[19]Pace Eaglestone, “From Mutiny to Calling upon the Author”, p. 146: “I want to suggest that, as well as a division between old and new testaments, there is a more complex and harder to unweave change connected to the idea of performance and rhetoric in Cave’s work. That is, there is a more difficult change in his work which relies not so much on what he has been reading (Old or New) but in the relationship between the rhetoric by which we discuss God and the (dream of) an unmediated relationship with him”.
Bibliografía
Referencias
Agustín de Hipona., Enchiridion.
Epifanio, Panarion.
Ireneo de Lyon, Adversus haereses.
Tomás de Aquino, Summa Theologica.
Monográficos
Boer, R., Nick Cave. A Study of Love, Death & Apocalypse(Equinox: Sheffield-Bristol, 2013).
Cave, N. & O’Hagan, S., Fe, esperanza y carnicería(Sexto Piso: Madrid, 2024).
Snow, M., Nick Cave. Confesiones íntimas de un santo pecador. 30 años de conversaciones siniestras(Global Rhythm: Barcelona, 2012).
Artículos y capítulos de libro
Baker, J.H., “There is a Kingdom: Nick Cave, Christian Artist?”, en John H. Baker, The Art of Nick Cave. New Critical Essays(Intellect: Bristol-Chicago, 2013), pp. 219-238.
Balstrup, S.K., “Religion, Creative Practice and Aestheticisation in Nick Cave’s The Red Hand Files”, Religions, 11(6), 304 (2020), pp. 1-14.
Boer, R. “Jesus of the Moon: Nick Cave’s Christology”, The Bible in/and Popular Culture: A Creative Encounter(Brill: Leiden-Boston, 2011), pp. 127-140.
Eaglestone, R., “From Mutiny to Calling upon the Author: Cave’s Religion”, en K. Welberry & Tanya Dalziell (eds.), Cultural Seeds - Essays on the Work of Nick Cave(Ashgate: Farnham - Burlington, 2009), pp. 139-152.
Wiseman-Trowse, N., “Oedipus Wrecks: Cave and the Presley Myth”, en K. Welberry & Tanya Dalziell (eds.), Cultural Seeds - Essays on the Work of Nick Cave(Ashgate: Farnham - Burlington, 2009), pp. 153-166.
Artículos en línea
https://dangerousminds.net/comments/read_the_gladiator_2_script_that_nick_cave_wrote_for_russell_crowe/[última consulta 22/3/2026].
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https://www.nickcave.com/news/new-single-long-dark-night-out-now/[última consulta: 22/3/2026].
https://www.theredhandfiles.com[última consulta 22/3/2026].
https://www.scribd.com/doc/39980725/Gladiator-2-by-Nick-Cave[última consulta 22/3/2026].
Documentales
Forsyth, I. & Pollard, J., 20,000 Days on Earth(BFI, Fil4 Productions, Pulse Films: Reino Unido, 2014).
White, I., Mutiny in Heaven: The Birthday Party(Cargo Films and Releasing: Australia, 2023).
Pódcast
Martínez, R., “La historia de Nick Cave en 14 canciones”, Bienvenido a los 90, programa 1012. Disponible en línea https://go.ivoox.com/rf/136687283[última consulta 22/3/2026].
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