
Si este Sitges 2025 ha traído una película que refleja a la perfección los tiempos que vivimos, esa es sin duda Thinestra, del director Nathan Hertz. Una obra que no deja indiferente a nadie, que explora con crudeza el sufrimiento de quienes no encajan en los estándares corporales normativos, mientras combina horror corporal, humor negro y momentos que resultan casi imposibles de mirar.
Thinestra no es solo un festín visual de grasa supurante y carne desgarrada: es una reflexión sobre los extremos a los que nos empuja la cultura de la dieta milagrosa, una actualización moderna de Jekyll y Hyde que prioriza el significado sobre la sangre y va mucho más allá del impacto fácil. Este film nos invita a cuestionar qué significa realmente un “cuerpo normativo” y cómo la obsesión con la perfección física puede afectar nuestras vidas. Thinestra es, sin duda, una de las representaciones más crudas y lúcidas de la cultura dietética llevadas a la pantalla.
¿Cuál fue el punto de partida para desarrollar esta historia centrada en los problemas con los estándares de belleza, y en qué medida se trata de un tema que le interpela o afecta personalmente?
Durante mucho tiempo quise hacer una película que explorara nuestra relación con la grasa. En una sociedad obsesionada con la delgadez, esta sustancia en nuestro cuerpo puede sentirse como un invasor extraño. Esa sensación, para mí, fue la esencia de la idea que sabía que se traduciría perfectamente al formato de terror corporal. He luchado con mi peso toda mi vida, así que me identifico profundamente con esta tumultuosa relación con la comida y la cultura de la dieta. En cuanto la nueva clase de medicamentos para bajar de peso salió al mercado (Ozempic, Zepbound, etc.), supe que era el momento de hacer esta película.
¿Cómo fue el proceso de casting para seleccionar a la actriz principal (actrices) y qué cualidades específicas buscabas en ella para interpretar al personaje de Penny?
Nuestra idea original fue elegir a gemelas idénticas para el mismo papel. Normalmente, vemos lo contrario: un actor interpretando a gemelas en pantalla. Al tener el mismo personaje interpretado por dos actrices gemelas idénticas con cuerpos diferentes, pudimos expresar visualmente la noción de la bifurcación del yo. Elegir a Melissa y Michelle fue una decisión obvia. Tienen un talento inmenso y también componen música con la banda Macedo. Además, cantan en la banda sonora de la película y, de una manera fascinante, su música narra el panorama emocional del personaje que interpretan.
¿Podrías describir cómo se llevó a cabo la construcción del personaje de Penny, tanto desde el guion como en el trabajo con las actrices que le dan vida, y qué aspectos fueron clave para definir su identidad y evolución a lo largo de la historia?
La idea era tomar a una persona común y corriente —alguien que, como muchos de nosotros, ha tenido problemas con el peso— y ponerla en el peor entorno posible. No se trata de El Profesor Chiflado ni de La Ballena; es simplemente una persona normal que vive en nuestra cultura desquiciada en torno a la imagen corporal y la comida. A medida que su autodesprecio sale a la superficie, se enfrenta a la pregunta que muchos nos hacemos en momentos de desesperación: ¿Qué estoy dispuesto a hacer para bajar de peso? Como sabemos, la desesperación de Penny le arruina la vida.
“En cuanto la nueva clase de medicamentos para bajar de peso salió al mercado (Ozempic, Zepbound, etc.), supe que era el momento de hacer esta película”

¿Cuál consideras que fue el mayor desafío al que se enfrentó durante el rodaje de la película, y cómo logró superarlo?
Al final de nuestro segundo día de producción, estábamos filmando con un dron en una azotea del centro de Los Ángeles. De repente, un hombre enorme y paranoico derribó nuestro dron (como era el protocolo de aterrizaje). Nos acusó de espiarlo, lo cual, por supuesto, no era cierto.
En mi rol de director, intenté explicarle que teníamos permiso para estar allí y que estábamos filmando una escena para una película de terror independiente. Pero el hombre se puso tan furioso que me golpeó varias veces. Cuando mi director de fotografía intentó detenerlo, también lo golpeó a él. Nunca había vivido algo así, ni antes ni después. Uno espera que todo salga mal, pero ¿eso? Nadie podría haberlo predicho.
Tuvimos que cambiar de locación, reescribir partes del guion y hacer numerosas adaptaciones para completar nuestros dieciocho días de fotografía principal.
¿Hay alguna escena o momento en esta película que haya cambiado significativamente desde la idea original hasta el rodaje?
Hubo una escena en la que Penny se detiene a considerar si, en un estado alterado, podría haber tenido algo que ver con la muerte de su jefe, Neils. Durante la edición, descubrimos que ralentizaba demasiado la narrativa, pero durante la escritura, todos coincidimos en que era esencial. Las películas tienen vida propia, y debemos aceptar la realidad de lo que capturamos, en lugar de imponer cualquier idea preconcebida. En ese sentido, debemos distinguir entre nuestra visión y la manera en que la historia decide desarrollarse por sí misma.
Me ha llamado la atención la referencia al cuento clásico de Hansel y Gretel y su reflejo en la obsesión de Penny por los dulces y la comida basura, ¿Qué motivaciones, narrativas o simbólicas, te llevaron a establecer este paralelismo, y por qué optaste por abordarlo desde una perspectiva humorística?
Me encantan las películas de terror divertidas. Armas ejemplifica también ese tono y concepto. La historia de Hansel y Gretel está cargada de significados: la comida reconfortante que ofrece consuelo en medio del abandono, la sensación de estar atrapado en una casa hecha de dulces… Pero, al final, ¿qué es realmente el hambre? ¿Cuál es el vacío que la malvada bruja del bosque intenta llenar devorando niños, cuando ya vive en una casa hecha de dulces?

¿Hay alguna metáfora, visual o simbólica, en la película que crees que podría pasar desapercibida para el público, pero que para ti es fundamental?
Sí. Hacia el final, hay un momento lleno de suspense cuando la madre de Penny recorre su casa para investigar un extraño ruido en el exterior. Sigue un rastro de migas de pan, una reminiscencia de Hansel y Gretel. De esta manera, la madre se convierte en la niña abandonada, mientras Penny asume el papel de la "bruja" en la casa hecha de dulces, tal como ya se había insinuado en un sueño o en un momento disociativo.
¿Cuáles diría que son sus influencias cinematográficamente hablando?
Me encanta La Mosca de David Cronenberg porque es clave para entender el body horror. También creo que hay algo de influencia de Fresh y Barbarian en mi trabajo. En cuanto al tono más desenfadado, creo que me lo aportó Déjame salir, con su capacidad de abordar temas serios, como el racismo, mezclándolos con toques de humor. Me fascinan las películas de terror que también saben divertir. Un ejemplo reciente es Weapons, que maneja ese equilibrio de manera magistral y sirve como referencia para el tipo de tono del que hago mención.
A lo largo de la historia del cine, la búsqueda de la belleza en pantalla ha sido una constante, mostrando cuerpos y rostros idealizados. ¿Qué reflexión le merece esta tendencia?, ¿cómo cree que ha influido —o sigue influyendo— en la sociedad?
Tener gente atractiva en pantalla consigue dos cosas. Primero, nos obliga a fijarnos en ellos desde una perspectiva evolutiva: las personas bellas atraen naturalmente nuestra atención. Segundo, y más peligroso, el cine a menudo se desvía hacia una fantasía vacía. Cuanto más fantástica es la historia, más esencial se vuelve proyectar una especie de estándar de belleza inalcanzable y perfecto. Por eso incluso podríamos encontrar a una protagonista guapísima en películas como El diario de Bridget Jones, cuya trama gira en torno a alguien que se siente insatisfecha con su propia apariencia.
En mi opinión, si una película realmente intenta decir algo sobre la sociedad —o llegar a la gente a un nivel profundo—, demasiada fantasía puede atenuar el impacto. Puede confundirnos sobre el aspecto real de la mayoría de las personas reales.
“El cine a menudo se desvía hacia una fantasía vacían ”
¿Qué aprendizaje personal te dejó la experiencia de dirigir esta película, tanto a nivel profesional como humano?
He trabajado muy duro para poder hacer mi primer largometraje. Ahora que está terminado, estoy aprendiendo a enfrentar todo lo que viene después.
Si pudieras darle un consejo a tu “yo director” al inicio de este proyecto, ¿cuál sería?
No subas a esa azotea.
¿Tienes la intención de seguir explorando temáticas sociales en tus próximos proyectos cinematográficos? Si este es el caso, ¿hay alguna problemática en particular que te interese abordar?
Quiero seguir haciendo películas de terror, y creo que las mejores incorporan temas sociales. Con el mundo actual, es difícil no pensar en términos políticos.
Si pudieras decir una frase a quienes se sienten atrapados o atrapadas por los estándares de belleza, ¿cuál sería?
¡No estás solo!

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