ENTREVISTA

Dan Abramovici

Festival de cine fantástico de Sitges 2025.


Cristina Molina.


Cuando éramos niños, todos sentimos alguna vez ese escalofrío inexplicable ante algún elemento de nuestra cotidianeidad: quizá el espacio oscuro de debajo de la cama, o tal vez la puerta entreabierta de nuestro armario… que precisamente es el punto de partida de Heirlooms, corto de Dan Abramovici presentado en Sitges 2025, y que convierte un mueble tan común en el epicentro de una maldición.


Actor y director canadiense conocido por su papel en Ben's at Home (2014) y su dirección en Liminal (2020), Abramovici firma un cortometraje nacido como un reto creativo y transformado en una exploración del duelo, la obsesión y los temores que muchos de nosotros arrastramos. La búsqueda de sanación de la protagonista a raíz del fallecimiento de su madre la conduce a restaurar una misteriosa reliquia familiar… pero lo que comienza como un proyecto terapéutico, se transforma en un enfrentamiento con un antiguo mal que ha acechado a su linaje durante generaciones.


Tal vez, aquellos miedos infantiles que creíamos infundados regresan con los años para demostrarnos que, a veces, lo monstruoso sí puede volverse posible.

¿En qué momento germinó la semilla de Heirlooms y qué impulsó su desarrollo como historia?


Comenzó como un reto de escritura. Quería explorar cuánto podía evolucionar nuestra protagonista y su entorno en el menor tiempo posible. Me entusiasmaba hacerlo dentro del género de terror, comenzando con un estado de tensión casi de inmediato y de ahí ir escalando hasta el clímax.



¿Crees que cada director, de forma consciente o inconsciente, siempre está exorcizando algo propio en sus historias? Si es así, ¿qué crees que dejaste atrás (o trajiste contigo) con Heirlooms?


Sí, lo creo. Especialmente como escritor, siempre hay temas y motivos recurrentes que me atraen y a los que uno vuelve, a veces sin darse cuenta.


Esta historia terminó convirtiéndose en una reflexión sobre la evasión emocional. Hoy vivimos rodeados de distracciones: redes sociales, todo tipo de contenido constante... y yo mismo me siento culpable por encender la pantalla a menudo en momentos de tranquilidad. En Heirlooms, ese impulso de distraerse y evitar sentir es lo que finalmente conduce al dolor.



¿Hubo algún momento durante la creación de Heirlooms en el que sentiste que dejabas de contar una historia ajena y que, de alguna manera, te estaba hablando directamente a ti?


Siempre intento encontrar algo de mí y algo real en cada historia que he creado. Sin duda, la pérdida y la forma en que Jamie procesa el duelo son elementos profundamente personales. En cambio, todo lo sobrenatural y la violencia pertenecen a un territorio completamente ajeno a mi vida. ¡Aunque es divertido soñar y escribir!



¿El armario fue siempre el eje simbólico del corto o en algún momento contemplaste otro objeto? ¿Qué lo convierte, para ti, en un símbolo tan potente?


Hay un detalle que no aparece directamente en pantalla, pero que siempre imaginé como parte del trasfondo: la joven Jamie pasó tiempo atrapada dentro de ese armario. Es lo suficientemente grande como para esconder... cualquier cosa. Sus puertas pueden ser un portal hacia otro lugar. Y, además, el armario es un miedo universal: los niños llevan generaciones temiendo al monstruo que se esconde en el armario.

Esta historia terminó convirtiéndose en una reflexión sobre la evasión emocional

En una escena, Jamie retira las capas de pintura y barniz del mueble, revelando lo que hay debajo. ¿Existe una relación entre estas capas y los “caparazones” que solemos construir para protegernos del dolor?


Absolutamente. Esa era la intención. A medida que crece su obsesión por recuperar el armario, las protecciones de Jamie se debilitan: su máscara se desmorona y el poder del armario sobre ella se intensifica. En vez de lidiar con su dolor, se entrega por completo a restaurarlo, sin percatarse del costo emocional que está pagando.



¿Hay alguna experiencia significativa como actor (buena o mala) que te haya marcado tanto que se haya convertido en una especie de “regla de oro” al dirigir?


Sí, hay que prepararse más de lo que uno cree. Como actor, no hay nada peor que llegar temprano al set y pasar horas esperando porque la producción no está lista o el director aún no sabe lo que quiere. Así que, al dirigir, tener un plan "A", uno "B" y uno "C" fue fundamental para mantener el ritmo de trabajo y asegurar que todo siguiera avanzando.



¿Ves en Heirlooms el germen de una historia mayor? ¿Has pensado en desarrollarla como largometraje?


¡Me encantaría escribir y dirigir un largometraje de terror! No sé si necesariamente ampliaría a los personajes de Heirlooms, pero tanto la historia como los motivos visuales del cortometraje son elementos que me gustaría desarrollar en un formato más amplio. Me encanta desorientar y sorprender a los espectadores en todas mis películas, y me entusiasma la idea de poder plasmar mi obra en un lienzo mucho más grande.

¿Qué aprendizajes personales o profesionales te dejó la dirección de Heirlooms? ¿Hay algo que cambiarías?


Me habría gustado tener más tiempo para probar algunos efectos prácticos con antelación, aunque eso siempre es complicado cuando hay limitaciones de presupuesto y calendario. Diría que ese es el mayor aprendizaje: luchar por obtener la mayor preparación posible, así el tiempo en el set puede dedicarse a la exploración creativa y menos a la resolución de problemas.



¿Qué te enseñó el trabajo cinematográfico sobre el miedo?


David Bowie tiene una frase que me encanta: «Asegúrate de que tus pies apenas toquen el fondo de la piscina, para que tengas el miedo justo». Es algo que siempre recuerdo cuando me enfrento a la ansiedad de sumergirme en algo nuevo y desconocido. Me ayudó a encontrar la confianza necesaria para dirigir mi primera película de terror.



Si tu cortometraje Heirlooms fuera un objeto transmitido de generación en generación dentro de tu propia familia, ¿qué objeto sería y qué significado oculto crees que guardaría?


Un armario. Un armario que, en secreto, ADORA matar gente.



¿Qué legado te gustaría dejar como cineasta?


Me encantaría crear películas que perduren en el tiempo, que alegren a la gente, que sorprendan, y que sigan siendo disfrutables cada vez que alguien vuelva a verlas.