RESEÑA 

Eso no estaba en mi libro de Cine de Terror, de Antonio Míguez Santa Cruz.




Cristina Molina Crespo

Historiadora.

  • TÍTULO ORIGINAL: Eso no estaba en mi libro de Cine de Terror.
  • AUTOR: Antonio Míguez Santa Cruz.
  • GÉNERO: Historia del cine, crítica cinematográfica.
  • EDITORIAL: Almuzara.
  • PÁGINAS: 352.
  • PRECIO: 23 euros.

 

Eso no estaba en mi libro de cine de terror es una obra imprescindible para los amantes del Séptimo Arte, especialmente para los entusiastas del terror. Como parte de la serie Eso no estaba en mi libro de…, esta entrega nos sumerge en un viaje fascinante a través de la evolución del cine de este género, desde sus inicios hasta las producciones más actuales. Míguez Santa Cruz ofrece no solo un recorrido histórico, sino también una inmersión en ciertos aspectos menos conocidos, desvelando secretos, curiosidades y anécdotas que han moldeado este mundo cinematográfico. Con un enfoque exhaustivo y riguroso, el autor ofrece una perspectiva profunda y bien documentada que abarca tanto las raíces del terror como su impacto cultural a lo largo del tiempo. Esta obra se podría inscribir dentro de las tipologías Historia del Cine y Crítica Cinematográfica, pues lo mismo ofrece análisis y valoraciones que reflexiones sobre las películas, más allá de indagar en directores y corrientes que han definido el cine de horror.


El prólogo, elaborado por Julio Ángel Olivares con talento y buen gusto, nos abre las puertas a un mundo poblado de castillos góticos, páramos sombríos y paisajes inquietantes. Su prosa no solo establece el tono para el viaje literario que nos aguarda, sino que actúa como un preludio exquisito, preparándonos para la profunda y rica exploración que sigue en cada página posterior. Olivares, gracias a su habilidad narrativa, crea una atmósfera envolvente que despierta el interés y la curiosidad, asegurando que el lector esté completamente inmerso y deseoso por descubrir los misterios que aguardan en esta obra.


Decíamos que este trabajo se dirige indistintamente a los aficionados del género y también a aquellos interesados en el análisis crítico y la historia del cine, proporcionando una lectura rica en contenido y perspectivas. Dividido en diecinueve capítulos organizados por temáticas, el autor sigue una línea temporal coherente, trazando la evolución del horror fílmico a lo largo de la historia. En el periplo se nos guía por las diversas vertientes, desde el cine de exorcismos y animales asesinos hasta casas encantadas, zombies o el influyente cine japonés. Todos ofrecen un análisis de cada subgénero, explorando múltiples films representativos que los conforman y desentrañando las características que los definen. En este sentido, hasta los títulos de los capítulos están vivos sin requerir de cargas eléctricas o mad doctors, ya que destilan un fino toque de humor que -solo quizá- arranque una sonrisa al lector si este repara en el juego.


Por su parte, el libro abarca temáticas para todos los gustos, demostrando la capacidad del autor para hollar sin remilgos las profundidades de la serie b -atención a la inusual cinta protagonizada por elfos nazis-, del mismo modo en que analiza obras mil veces más profundas y caleidoscópicas, al estilo del cine de David Lynch o David Cronenberg. Además, aparte de los capítulos principales, el profesor Míguez ha tenido a bien regalarnos once interludios en los que se analizan de manera independiente una selección de películas icónicas. Sin desvelar todas las sorpresas que se nos tienen preparadas, destacan films como El Viyi, Un hombre lobo americano en Londres o Drácula de Bram Stoker. Su inclusión insufla de una profundidad adicional al libro, ya que se analizan cintas hasta cierto punto independientes y difíciles de encuadrar en las tendencias que conforman los capítulos. Así, usando un enfoque que fusiona erudición y entretenimiento de forma magistral, Míguez Santa Cruz nos sumerge en la historia del cine de terror con un estilo elegante, erudito y hasta poético, que resulta accesible a todo el público. Su narrativa, impregnada en exactas proporciones de rigor y devoción geek, se enriquece con sutiles toques de humor difuminados a lo largo del texto, aportando un encanto especial que hace la lectura no solo informativa, sino también sumamente entretenida.


Para quienes consideren que las películas de terror se valoran únicamente por el miedo que transmitan, este libro quizá les cambie la visión. Míguez, mediante una reflexión profunda, nos especifica que la narrativa de terror nos habla de los miedos e inquietudes del director o de la sociedad en la que surgen, funcionando a menudo como un vehículo que sirve de crítica social. Así, los monstruos de estos films son en muchas ocasiones una materialización de esos desasosiegos y pavores de sectores marginados, actuando como una especie de justicia poética contra la mala configuración del mundo. Como dice el autor, “[…]Por ende, zombis, vampiros y demonios, criaturas que provienen de una cultura anterior, ya olvidada, son los instrumentos empleados para ahondar en la herida y desafiar el canon establecido”. Esta visión del cine como reflejo de la sociedad se resume en la siguiente cita de John Carpenter: “El horror es una forma de explorar nuestros miedos más profundos y personales. Es una manera de confrontar y entender lo que nos aterra en la vida real, pero desde una distancia segura”.


Desde luego el escritor consigue cambiar la perspectiva de un género infravalorado, en muchas ocasiones despojado de la profundidad que merece por crítica y público. Por tanto, nos encontramos ante una verdadera oda al cine de terror, que no solo intensificará el aprecio de los aficionados, sino que también invitará a los escépticos a abrir sus mentes y apreciar sus matices. Esta obra es un tributo al poder del cine para explorar aspectos sociales e históricos a través de lo sobrenatural, y un regalo para quienes buscan entender el verdadero latido del miedo en pantalla. Al cerrar este libro el lector no solo habrá aprendido sobre cine y monstruos, sino que también habrá experimentado una nueva apreciación por el arte de asustar, viendo el celuloide como un espejo donde vemos nuestras propias sombras y temores. En definitiva, Eso no estaba en mi libro de cine de terror de Antonio Míguez Santa Cruz es una pequeña joya, cuya reflexión lumínica matiza en colores algunos rincones olvidados y fascinantes del cine de terror. Totalmente recomendado.


Así pues, ¿están preparados para sumergirse en un nuevo mundo de inquietantes pesadillas?